perro rescatado

Jamás podrás mirarles a los ojos. Por cada golpe que diste, algo murió en su alma, pero también en la tuya.

Tú, maltratador, vivirás siempre con el dolor que causaste marcado a fuego en tu conciencia, aunque no lo notes, aunque te creas feliz, está ahí. Porque con cada golpe y maltrato, dejaste de ser un poco más humano.

Nunca apreciarás su mirada, no tendrás esa suerte, esos ojos son ternura, son perdón, son inocencia.
Siempre habrá personas que puedan restaurar las heridas de su alma, que les hagan volver a confiar en el “ser humano” y que les traigan esperanza.

Pero tú, maltratador, estás perdido, aunque no lo sepas, no eres NADA, y para mucha gente, ellos son TODO. Algo que nunca podrás ser tú para nadie.

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